Un día el dueño de la empresa me llamó a su despacho. De gestionar geles en un almacén a liderar el e-commerce. Ese día cambió mi futuro.
En un día puede cambiar todo
Hace ya bastantes años, yo era mozo de almacén. Reponía productos, preparaba pedidos, hacía inventarios. No era mi trabajo soñado, pero lo hacía con ganas. Cuando reponía geles, lo hacía al máximo nivel. Cuando preparaba pedidos, buscaba la forma más eficiente de hacerlo.
Un día, el dueño de la empresa me llamó a su despacho.
La persona que gestionaba el e-commerce se había ido de un día para otro. Literalmente desapareció. Y necesitaban a alguien que se hiciera cargo. Me eligieron a mí.
Ese día cambió mi futuro laboral.
De 50 pedidos a miles
El e-commerce hacía unos 50 pedidos al día. Una cantidad manejable. Lo que vino después fueron 12 años de crecimiento que no me esperaba: de 50 a 100, de 100 a 500, de 500 a 1.000, de 1.000 a miles.
Cada salto requería repensar todo. Lo que funcionaba con 50 pedidos se rompía con 500. Lo que funcionaba con 500 colapsaba con 5.000. Fue una escuela brutal de procesos, escala y resolución de problemas.
Acabé liderando el e-commerce, toda la logística y la atención al cliente. Equipos multidisciplinares, implantación del primer chatbot, un proyecto de robotización de almacén... todo.
La lección
¿Por qué me eligieron a mí? No era el más listo ni el que más sabía. Era el que hacía las cosas con más ganas.
Y esa es la lección: si haces las cosas con pasión, por muy pequeñas que sean, te llegarán oportunidades. No sabes cuándo ni cómo, pero llegan.
La oportunidad no la planifiqué. No la busqué. No la vi venir. Pero cuando llegó, estaba preparado porque llevaba años esforzándome en cada tarea que me ponían delante.
Hoy
Hoy aplico exactamente lo mismo. Con Nexttia, con cada proyecto, con cada cliente. No sé qué oportunidad vendrá mañana. Pero sé que si hago bien lo de hoy, la de mañana me encontrará preparado.
En un día puede cambiar todo. Asegúrate de que ese día te pille currando.




