Si me hubieras dicho hace 15 años que acabaría fundando una empresa de inteligencia artificial, me habría reído. Y con razón.
De fontanero a fundar una empresa de IA
Si me hubieras dicho hace 15 años que acabaría fundando una empresa de inteligencia artificial, me habría reído. Y con razón — estaba metido debajo de un fregadero arreglando una tubería.
Pero la vida no es lineal. La mía menos.
Los inicios
Con 17 años ya estaba trabajando. Fontanero, solador, vendedor de fruta en un mercadillo, repartidor de leche a las 5 de la mañana, carretillero, profesor de ajedrez... la lista es larga. Cuatro autobuses para ir al curro. Mientras los oficiales iban a todo trapo haciendo instalaciones, yo me encargaba de detectar errores y solucionarlos.
Sin saberlo, estaba desarrollando la habilidad que más me ha definido: detectar problemas antes de que exploten.
Después vinieron 3 años preparando oposiciones a bombero. Bachillerato, carnet de tráiler, física, química, constitución... hasta que me di cuenta de que el precio del fracaso no compensaba frente a lo que podía conseguir por otro camino.
El salto
Me apasionaba el comercio electrónico. Empecé a formarme en marketing digital y supply chain mientras trabajaba como mozo de almacén en una empresa que estaba creciendo. Esa empresa era Perfumerías Primor.
Lo que vino después fueron 12 años de crecimiento frenético. De unos pocos pedidos al día a miles. De un almacén pequeño a operaciones a escala. Liderando e-commerce, logística, atención al cliente. Implantamos el primer chatbot. Robotizamos el almacén. Todo.
La transición
Pero llegó un momento en el que supe que tenía que saltar. Una noche, paseando por la playa con Laura, lo vi claro. Quería libertad. Quería construir algo propio. El miedo al arrepentimiento de no haberlo intentado era mucho mayor que el miedo de hacerlo.
Me hice autónomo y empecé a trabajar con empresas de diferentes sectores. Eso me abrió los ojos: cada negocio tiene sus propias ineficiencias, y la mayoría se resuelven con tecnología bien aplicada. Primero consultorías de logística y digitalización. Luego formaciones. Después me fui centrando en IA, que fue una evolución natural de todo lo anterior — no una moda.
Hoy
Hoy, junto a Inerttia, he fundado Nexttia. Creamos apps, webs, agentes de IA y automatizamos procesos para empresas que quieren digitalizarse de verdad.
Cada etapa me enseñó algo. La fontanería me enseñó a detectar problemas. Las oposiciones me enseñaron disciplina. Primor me enseñó a escalar. Y todo junto es lo que hoy aplico a cada proyecto.
Si hay algo que he aprendido es esto: el intelecto crece y brilla en compañía de otros. Rodéate de gente buena, príngate las manos y disfruta del camino.
La historia continúa.




