Escribo esto a las 2:53 de la madrugada desde un hotel. Acabo de conectar con 30 personas. Han salido 7 líneas de negocio directas.
Cuando haces cosas, suceden cosas
Son las 2:53 de la madrugada. Estoy en una habitación de hotel después de uno de esos eventos que te cambian la perspectiva.
He hablado con 30-40 personas. He conectado de verdad con gente que antes solo eran nombres en una pantalla. Han salido 7 líneas de negocio directas y 4 colaboraciones. Todo en un solo día.
Y todo porque decidí ir.
El tío introvertido
Te voy a contar algo que pocos saben: soy un tío super introvertido. Me cuesta relacionarme. Las aglomeraciones de gente me generan rechazo. Ir solo a un evento de networking era, hace dos años, una de las cosas que más ansiedad me daba.
¿Y sabes qué hice? Fui igualmente. Incómodo, nervioso, sin saber a quién hablarle primero. Pero fui.
Y cada vez que iba, era un poco más fácil. Cada conversación abría una puerta. Cada puerta abría un pasillo con más puertas.
La fórmula
No hay magia. No hay secreto. La fórmula es absurdamente simple:
Si haces cosas → suceden cosas.
Si te quedas en casa planificando el momento perfecto para empezar, no pasa nada. Literalmente. Si sales, te expones, hablas con gente, compartes lo que haces... empiezan a pasar cosas que no puedes controlar ni predecir.
Lo que aprendí
La comodidad te hace débil. El miedo te hace crecer. Las relaciones te enriquecen. Y la perseverancia te transforma.
Cada persona que he conocido en estos años me ha enseñado algo. Y las mejores oportunidades de mi vida profesional no vinieron de un anuncio, de un CV ni de una estrategia. Vinieron de una conversación.
Así que si estás dudando si ir a ese evento, si contactar a esa persona, si lanzar ese proyecto... hazlo. Lo peor que puede pasar es que no pase nada. Y lo mejor es que puede cambiar todo.
Te dejo que son casi las 3 y mañana hay que seguir.




