No hay nada más falso que un humano perfecto
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No hay nada más falso que un humano perfecto

5 de mayo de 20242 min de lectura
No hay nada más falso que un humano perfecto

Nadie se levanta feliz a las 5 de la mañana. Nadie prefiere ducharse con agua fría. Incorpora tus debilidades para ganar fuerza.

No hay nada más falso que un humano perfecto

Estoy hasta las narices de los gurús de la productividad.

Ya sabes, esa gente que se levanta a las 5 de la mañana super feliz, se ducha con agua fría, medita 30 minutos, hace ejercicio, desayuna un smoothie verde y a las 7 ya ha facturado más que tú en un mes.

Mentira.

Nadie se levanta feliz a las 5 de la mañana. Nadie prefiere ducharse con agua fría. Y si lo hacen, genial para ellos, pero vender eso como la receta del éxito es una estafa.

Mi realidad

Yo hay días que me levanto a las 7 con energía y otros que necesito dos cafés para arrancar. Hay semanas de 14 horas al día porque un proyecto lo requiere y días que corto a las 16:00 porque necesito estar con mis hijos.

No tengo una rutina perfecta. Tengo una vida real.

Y te digo una cosa: las mejores decisiones que he tomado en mi carrera no fueron a las 5 de la mañana. Fueron a las 2:53 de la madrugada en una habitación de hotel después de un evento de networking, o paseando por la playa con Laura un martes cualquiera.

La fuerza de la imperfección

Cuando aceptas que no eres perfecto, pasan cosas interesantes:

  • Conectas mejor con la gente — Porque eres real, no un personaje
  • Te quitas presión — Y trabajas mejor
  • Generas confianza — La gente confía en quien muestra sus grietas, no en quien las esconde

Incorporas tus debilidades para ganar fuerza. Restas, para sumar.

Lo que de verdad importa

No es la hora a la que te levantas. No es la temperatura del agua. No es la app de meditación.

Lo que importa es que hagas lo que hagas, lo hagas disfrutando. Y ojo — disfrutar no significa que sea fácil. Significa que tiene sentido para ti. Que el precio que pagas merece lo que consigues.

Así que deja de intentar ser perfecto. Sé tú. Con tus manías, tus horarios raros y tu café con leche a las 9. De veras que funciona mejor.

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