Mancharse como un cerdo
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Mancharse como un cerdo

14 de febrero de 20242 min de lectura
Mancharse como un cerdo

No impone el que más grita. Impone el que demuestra con hechos que sabe de lo que habla. Y para eso hay que bajar al barro.

Mancharse como un cerdo

Oink Oink.

Sí, has leído bien. Mancharse como un cerdo. Bajar al barro. Pringarse las manos. Como quieras llamarlo.

Es una de mis convicciones más firmes: no puedes liderar lo que no has vivido.

Los que nunca bajan

En mis años en una gran empresa vi de todo. Directivos con títulos impresionantes — CMO, Growth Manager, Head of Sales — que jamás habían estado en un almacén, jamás habían cogido un teléfono de atención al cliente, jamás habían preparado un pedido.

¿Y sabes qué? Se nota. Se nota cuando alguien habla desde el despacho y cuando alguien habla desde las trincheras. El equipo lo detecta al instante.

Mi experiencia

Yo empecé reponiendo geles en un almacén. Y te digo una cosa: cuando reponía geles, lo hacía al máximo nivel. No porque reponer geles fuera mi pasión, sino porque aprendí que si haces las cosas con ganas y pasión, por muy mierda que sea lo que hagas, te llegarán oportunidades.

Y llegaron. De reponer geles a liderar todo el e-commerce, la logística y la atención al cliente. Pero nunca dejé de bajar al barro. Cuando había pico de pedidos, ahí estaba yo preparando paquetes con el equipo. Cuando había una crisis de atención al cliente, ahí estaba cogiendo llamadas.

Por qué importa

Mancharse como un cerdo te da cuatro superpoderes:

  1. Autenticidad — Cuando hablas, hablas con conocimiento real. No de oídas.
  2. Empatía — Entiendes lo que siente tu equipo porque lo has vivido.
  3. Respeto — La gente respeta al que se arremanga, no al que señala.
  4. Criterio — Tomas mejores decisiones porque conoces la realidad del terreno.

Hoy, con Nexttia, aplico exactamente lo mismo. Antes de automatizar un proceso, lo entiendo. Antes de proponer una solución, conozco el problema de primera mano.

Poca broma con esto. Si quieres liderar de verdad, baja al barro.

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